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Ratatan

Análisis de Ratatan en Nintendo Switch 2: el regreso del espíritu de Patapon

Imagen: Game Source Entertainment

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Ratatan traslada el ritmo y la estrategia de Patapon a un formato roguelike. Analizamos su rendimiento y aciertos en Nintendo Switch 2.

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Claves de la noticia

  • Hiroyuki Kotani recupera la fórmula de Patapon adaptándola al formato roguelike con ocho personajes jugables.
  • El avance se estructura en cinco etapas principales con mejoras permanentes en el campamento Rataport.
  • Nintendo Switch 2 sufre caídas de fluidez en modo portátil durante los combates con mayor carga visual.
  • La excesiva acumulación de efectos en pantalla dificulta distinguir a los aliados de los enemigos.

Ratatan llega a Nintendo Switch 2 como la reencarnación directa de Patapon bajo la dirección de Hiroyuki Kotani, productor de la saga original de Japan Studio. Ratata Arts firma un título que mezcla ritmo, estrategia en tiempo real y una estructura roguelike. Como resumió Kevin Smith en Nintendo Everything: "Ratatan es un nuevo Patapon en todo menos en el nombre".

Órdenes al compás y estructura roguelike

La base jugable mantiene intacto el ADN que popularizó PlayStation Portable hace casi dos décadas. El jugador controla a un héroe Ratatan y dirige a un ejército de pequeños seres llamados Cobun pulsando combinaciones de botones al compás de la música. Existen ocho personajes jugables distintos, cada uno con habilidades y especialidades propias para encarar los combates.

La principal novedad radica en su bucle de juego. La aventura se divide en cinco etapas principales que siguen un esquema roguelike tradicional. Entre intento e intento, el campamento base conocido como Rataport permite adquirir mejoras permanentes para fortalecer a las tropas antes de volver a saltar al campo de batalla. Para evitar frustraciones excesivas, los desarrolladores han incluido el denominado 'Welcome Mode', una opción pensada para facilitar el avance progresivo a quienes encadenen varias derrotas consecutivas. Aquellos que superen la campaña principal desbloquean niveles de dificultad superiores y episodios adicionales.

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Saturación en pantalla y rendimiento en Switch 2

El apartado artístico rescata la expresividad y el carisma visual del extinto Japan Studio, aunque esta riqueza gráfica pasa factura durante las partidas más intensas. En los enfrentamientos avanzados, la acumulación de explosiones, tropas y efectos visuales sobrecarga la pantalla hasta enturbiar la acción, lo que dificulta distinguir a los aliados de las amenazas enemigas en momentos críticos.

Este despliegue visual también condiciona el apartado técnico de la consola. En modo sobremesa dentro de la base, el rendimiento se muestra estable y solvente. Sin embargo, en modo portátil aparecen caídas apreciables en la tasa de imágenes por segundo durante las secciones cargadas de proyectiles y personajes simultáneos.

Luces y sombras en el apartado sonoro

La música tiene la difícil tarea de sostener toda la experiencia interactiva. Las melodías resultan pegadizas de entrada, pero sufren una falta de variedad que se hace patente tras varias horas de partidas repetidas. Además, la mezcla de audio tiende a saturarse: los efectos sonoros de los impactos y los cánticos constantes de los Cobun terminan eclipsando las pistas instrumentales que marcan el tempo de los comandos.

Ratatan rescata con éxito la personalidad de una fórmula que llevaba años ausente, apoyado en el liderazgo creativo de Hiroyuki Kotani. Quienes busquen revivir las sensaciones de Patapon encontrarán una adaptación fiel y exigente, aunque el peaje técnico en la pantalla portátil de Switch 2 y el caos visual empañan los compases finales de la aventura.

Fuentes (1) ▾

Criterio editorial. Sin relleno.

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